Cerca de la madrugada, caminaba sin prisas, escuchando el susurro imposible de pequeñas olas que la llamaban como meciendo su sueño. Los pies descalzos sobre la arena, las manos tibias en los bolsillos, el pelo al viento, como siempre, y la mente, alejada del cuerpo, volando en otro cielo. Era un buen momento para deshacerse del pasado, de un equipaje cargado de recuerdos que no parecían ser suyos, y era, sin duda, el mejor momento para no pensar en el futuro… para recoger el sueño que le regalaba el mar.
Solo es hoy, hoy y nada más, aunque su sueño jamás se realice…. Cerca del mar, decir su nombre al compás de la espuma, le permitía anclarse al presente, a la mirada, al gesto, a la palabra, al beso, a la caricia…No hay nada más, pero es mucho… Le cuenta su secreto al mar, su cuento de hadas, su imposible. Y esta playa de medianoche, esta luna de abril, le devuelven la sonrisa inmaculada de la infancia.
- ¿Sabes que el mar es maravilloso?- De repente, él me regala su voz, una vez más, y me instala en medio de ese otro cielo que es tu cielo y, mientras miro la luna que tú miras, me convierto en otro que quiero ser y no soy… Como el mar, que quiere ser playa y quiere ser canción y quiere ser madre y quiere ser amante y te regala este susurro suave que se atreve a hacer posible un sueño y te deja seguir acariciando su orilla con los pies desnudos… Tal vez un mensaje en una botella te traiga las letras de su nombre o el aroma de sus manos… ¡Quién sabe!... El mar ya sabe tu secreto, lo acuna y lo recrea y te acerca más al sueño, lo hace claro como la espuma, lo hace real sin serlo mientras, cerca de la madrugada, una mujer sin pasado, camina por la playa desierta y no quiere despertar.
Mary Carmen Ruiz